Damas... ¿y caballeras?

Odio el metro. Cualquier persona que me conozca medianamente sabe que odio ese tren con todo mi ser. Sin embargo, como quería llegar temprano a la escuela para encontrarme con Lore (una de mis mejores amigas) opté por este medio de transporte. Todo normal. Compré el ticket, pasé el torniquete, bajé la escalera, esperé, entré al vagón y todo normal. Estratégicamente, me ubiqué al lado de un chico vestido de traje, bastante atractivo y con la sonrisa perfecta, lo podía ver por el espejo. Al frente estaban dos señoras de unos 40 años y en el asiento del lado un chico y una chica como de unos 35. Normalidad absoluta.

En la estación "Bellas Artes" entró una señora embarazada con unas bolsas y un niño pequeño (casi nada). Nadie se levantó de su asiento. Particularmente yo me indigné. Por un momento me sentí como Ally McBeal y me imaginé gritando: "¿ALGUIEN PUEDE DARLE EL ASIENTO A ESTA SEÑORA?", pero antes de que me convirtiera, sucedió. Una de las señoras que tenía al frente se levantó y le dio el asiento a la otra. Me indigné más. Vi con cara de odio al chico que iba sentado y él simplemente se remitió a acomodar mejor sus posaderas.

¡Sí! Siempre me han molestado los hombres que no tienen consideración con las personas que lo necesitan, pero igual nunca puedo hacer nada. Llegué a mi destino y salí del vagón. Me dirigí a hacer la transferencia pensando: "Voy a hacer un blog de esto", pero no sabía que vendría más. El individuo que no le ofreció el puesto a la señora iba en mi misma dirección. Decidí obviarlo. Culminé la transferencia y me detuve a esperar mi tren, el cual llegó de inmediato. Salió la gente. Yo distraída observando la gran bandera de venezuela que tiene uno de los vagones no me di cuenta de lo que sucedía. De repente, escuché a alguien diciendo "¡ay! pero no empuje" y cuando me percaté era el ser indeseable del otro vagón que estaba repartiendo golpes a la gente, tal cual George Constanza cuando se incendió la casa en el cumpleaños del hijo de su novia (especial para fanáticos de Seinfeld), para poder sentarse.

Ahora bien, eso hace que me pregunte: What the hell? ¿Qué pasa en el mundo con los hombres? ¡OJO! Sé que no son todos, que algunos conservan la caballerosidad, conozco muchos chicos bastante amables, pero, al parecer, ser cortés es una forma de actuar que ya pasó de moda. Las mujeres nos levantamos para darle el puesto a otras mujeres. ¿Liberación femenina? ¿Será que yo me quedé en la época de antaño? ¿Estoy promoviendo el machismo? ¿Será que ahora somos damas y caballeras? Lo cual me genera otra duda... Si las damas somos caballeras... ¿Los caballeros se habrán convertido en damos? ¿Será que por eso ya no dan sus asientos? No lo sé y a estas horas de la noche ya ni lo quiero pensar.

Comentarios

Jesús A. González ha dicho que…
Si, sé lo que es eso... Particularmente yo no cedo el puesto en el que estoy sentado ya que ese puesto en particular ESTA OCUPADO! jajajajaja, no, no es cierto, Yo siempre soy un caballero y ridiculo y le doy mi puesto a mujeres embarazadas, mujeres de cualquier edad, y gente con cara de que tuvo un mal día... La vida se ve diferente cuando uno esta de pie...

Jesús A. González M.
Nelson ha dicho que…
una vez en un bus dijeron: YA NO HAY CABALLEROS... y un señor respondio: SI HAY CABALLEROS, LO QUE NO HAY ES SILLAS... mardicion ese chiste me hizo la semana xD

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