¿De qué color es mi día?

Normalmente le pongo colores a mis días porque pienso que la vida es así, de colores. Más allá de ser un pensamiento hippie, comeflor o utópico, para mí es divertido. A veces imagino que los cristales de mis lentes cambian de color dependiendo del día que haya tenido y así puedo ver a través del matiz de mi propia paleta.

Cuando estoy mucho tiempo con mi mejor amiga, entonces los días son verdes, como el miércoles que nos quedamos hablando mucho tiempo en los jardines de la Facultad de Arquitectura. Mi Cigarra + Jardines = Día verde. Pueden haber días púrpuras, azules, amarillos (estos son los de Yaya, mi mejor amiga de la uni), pero el éxtasis siempre serán los días Naranja. El último día naranja que tuve fue el viernes, normalmente los momentos que paso con ma petite y l@s chic@s suelen ser de ese color.

Por supuesto también tengo días grises, terribles. Días de lluvia donde todo se ve oscuro y triste. Días negros en los que no se ve la luz al final del túnel. Días marrones, rancios, malolientes y sucios. Esos días que me recuerdan que mi paleta no sólo puede tener colores cálidos y brillantes.

Pero hoy es un día al que no le puedo poner un color. Definitivamente naranja no es, pudiera ser gris por el clima, pero no es tan triste. ¿De qué color sería un día que tuvo una mezcla de decepción, descubrimiento de mí misma, ganas de salir adelante, impotencia, sonrisas al recordar viejos tiempo y mucha buena vibra de la gente que te quiere? (Tengo que inventarme un nuevo color).

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