Absurda Cenicienta

Quizás, en mi momento, fui bastante ilusa y me monté el cuento de hadas, pensé que era una princesa, como la Bella y terminé siendo, como la canción de Chenoa, una Absurda Cenicienta*. Pero así es la vida y contigo, aunque no eres el príncipe de colores, he aprendido a ser utilitarista. Is that a sin? I don't think so! Por eso estoy aquí para agradecerte porque, a pesar de todo, me has cambiado la perspectiva de vida (¿cuántas veces has leído eso?) y si ahora estoy de buen humor, tú formas parte de ello. ¡Gracias! Y pendiente el 15 y último ¿o no? ¡Te quiero, lindo!

*La reina de nada, es lo que fui. Absurda Cenicienta, así me sentí. Perdida en un cuento real, pero esto se acabó.

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