La niña II

La niña se levanta todos los días a las seis de la mañana, trabaja. Prefiere levantarse temprano para tomar presurosa una camioneta que la lleve a su destino laboral, que dormir media hora más y utilizar el metro, lo odia. La niña despierta y recuerda sus sueños de inmediato, hoy soñó (otra vez) que por fin se compraba su BlackBerry, lo quiere, tiene bloqueadas sus cuentas de correo en su trabajo. La niña desayuna lo que su madre le dejó hecho, siempre acompañado de un café con leche, con equal, no debe comer azúcar, ya se acostumbró. La niña sale de su casa y se sumerge en la música de su MP4, con la que crea historias o recuerda momentos. Para ella, muchas veces es mejor crear que recordar, duele menos. La niña sube a su camioneta y se sienta, duerme, sabe que es peligroso, igual duerme. La niña despierta y piensa, piensa en su vida, en sus cosas. Piensa, analiza, piensa en banalidades, en profundidades. Se pone "intensa", llega a su trabajo, gracias a Dios. La niña camina por los grises pasillos del canal, sube a su oficina, saluda, hace su segunda comida, piensa. De nuevo piensa, ¿es difícil no pensar, eh? Piensa en la rutina, en las letras, las palabras, su poema, su vida. La niña muchas veces quisiera ser niña de nuevo, pero cree que retroceder el tiempo es aburrido. La niña vive su presente y empieza a pintar el mundo de colores, de magenta, de naranja. La niña piensa en el futuro, en la playa, en lo nuevo, en el tango, en crecer. La niña sonríe, sonríe de nuevo porque no vale la pena no hacerlo. La niña termina de escribir inmersa en el bullicio del piso dos, la contaminación sónica no puede apagar el sonido de la alegría. La niña espera la canción que sigue y sonríe más grande, grandotote. "Tengo tu sonrisa en un rincón de mi salvapantallas...", le canta el monitor. La niña sabe que hoy será un gran día, hoy, y los demás que vendrán.

(La primera versión de este post "La niña" puedes leerla en: http://lavidaenmagenta.blogspot.com/2008/10/la-nia.html)

Comentarios

Jeanfreddy El Irresponsable ha dicho que…
Te he estado leyendo mucho últimamente y me ha causado salvación. Gracias por compartir pedacitos de tu vida. Drexler también me hace sonreir, aunque a veces también llorar.

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