A lovely sunday...

Los domingos nunca han sido mi día favorito. ¡Miento! Cuando era una niña amaba los domingos más que a mis osos de peluche. Mi papá siempre nos llevaba a los museos, comíamos helado y, por último pasábamos por "el gusano" de Bellas Artes comprando comics; los Muppets, Archie y Ricky Ricón eran los que siempre me llevaba. ¡Aquellos tiempos! Luego fui creciendo y mis domingos, en vez de ser un día de museos, se convirtieron en días de morseo y Morfeo. Ahora es común que duerma hasta las 11 porque necesito descansar y blah blah blah. Hoy no fue así.

A las nueve de la mañana un rayo de sol amenazaba con furia mis ojos pidiéndome que me levantara de la cama, era el augurio de un domingo diferente. No le hice mucho caso, la verdad. Aunque si me desperté, me quedé un rato pensando en mi cama, pensando en el ayer y el mañana, nunca pensé en el hoy ¿Para qué? Hoy era domingo, otro aburrido domingo. Al final, me terminé parando a las 9:40 porque mi mamá entró al cuarto y me dijo "¡ya están listas las arepas!" Y ¿quién se resiste a una arepita recién hecha? Yo no. Higiene personal, desayuno, todo normal.

¡Sí! Todo normal, hasta que recordé que al destino se le ocurrió pintarme la semana santa con playa. ¡Farmatodo! Típico. Resulta que me voy de viaje y no tengo nada viajero. So... ¡Farmatodo sálvame! Me vestí y me fui. (Aquí es donde debería empezar este post, pero había que contextualizar). Caracas luce tan diferente cuando no hay gente estresada corriendo por las aceras, buhoneros y bocinas sonando a todo volumen. Analizando la situación, y lo mucho que me gusta caminar, decidí volver a mi casa a patica. Caracas es hermosa. Simplemente eso. Amo caminar por ella, ya sea un día soleado por la plaza Caracas y ver como miles de burbujas suben al cielo azul, muy azul. O una noche fría por la plaza Altamira con sus luces y sus bancos llenos de gente con historias. O un día lluvioso por la Central oyendo singing on the rain de Sinatra porque no hay mejor canción que esa para ver gotitas caer.

Y así llegué a mi casa relajada y con una gran sonrisa en la cara. Luego vi The reader y me quedé sin palabras. Todavía no sé que decir de esa película, tenía tanto tiempo que no veía una que me gustara tanto. Lloré como cuatro veces, me reí unas cuantas, me enamoré de Michael Berg, me encantó Por mi parte 20 puntos. Además hoy descubrí un grupito de pop-punk-something bien chévere llamado The Plain White T's. ¡Sí! Tienen burda de tiempo sonando, pero yo los descubrí hoy. That's not a sin.

Hoy fue un domingo adorable, de sol, cielo azul, cine y música. Un domingo feliz, un buen comienzo de semana. Feliz, porque estoy convencida que los pequeños detalles son los que engrandecen la vida y así me siento grande. Grandota, porque como dice Jorge Celedón: "Ay ay ay ayyyyy ¡que bonita es esta vida!"

Comentarios

isaac ha dicho que…
ESCUCHA "HEY THERE DELILAH (NO SE SI SE ESCRIBE ASI) DEL MISMO GRUPO.

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