Estados de ánimo...

Me cuesta creerlo, aunque sabía que este momento llegaría pronto. La vida empieza y termina. Ayer terminó la de mi gran maestro, inspiración, ejemplo a seguir, Mario Benedetti. Lloré, sí lloré, aunque llorar es muy simple comparado con lo que siento. De mi parte no hay palabras, no hay letras, de la suya hay poemas, hay cuentos, hay vida después de partir porque mi vida empezó desde que lo leí, desde que mis ojos percibieron la belleza de su lírica y la estética perfecta de sus versos sin rima.

Hice un trato con su "compañero usted puede contar conmigo", dediqué su Todavía, lloré con el No te salves, sufrí... sonreí y Viceversa... Constantemente estoy en Defensa de la Alegría, quiero con el Corazón Coraza y siento con su Informe sobre caricias, sonrío con su Arco iris, aplico su Táctica y Estrategia... Pero sobre, y por encima de todo, vivo con sus Estados de Ánimo.
Hasta luego, maestro, un adiós es muy definitivo para ti.

Estados de ánimo
(A veces me siento como un águila en el aire.-Pablo Milanés)

Unas veces me siento
como pobre colina
y otras como montaña
de cumbres repetidas.

Unas veces me siento
como un acantilado
y en otras como un cielo
azul pero lejano.

A veces uno es
manantial entre rocas
y otras veces un árbol
con las últimas hojas.
Pero hoy me siento apenas
como laguna insomne
con un embarcadero
ya sin embarcaciones
una laguna verde
inmóvil y paciente
conforme con sus algas
sus musgos y sus peces,
sereno en mi confianza
confiando en que una tarde
te acerques y te mires,
te mires al mirarme.

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