Conjetura


Supongamos que te conectas. Supongamos que te conectas por más de los veinte minutos que has durado online las pocas veces que hemos coincidido. Supongamos que hablamos un ratote de las cosas tan diferentes que nos gustan y nos reímos de esta estúpida (pero divertida) incompatibilidad. Supongamos que se te ocurre la brillante idea de pedirme el teléfono (porque sí chico, quiero que me pidas el teléfono y dejes de lado el bendito "Hablamos...") y supongamos que yo te lo doy. Supongamos que me envías mensajes, que nos conocemos mejor, que empezamos una historia (pero no una historia de amor, ni de príncipe azul, porque si te soy sincera ahorita no voy pendiente de eso, contigo menos, y tu tampoco, lo sé). Supongamos el encuentro. Supongamos las miradas suspicaces de esquina a esquina. Supongamos ese roce de cuerpos "accidental" al pasar uno al lado del otro. Supongamos ese beso en la mejilla, cerca, muy cerca de los labios. Supongamos que estamos solos. Supongamos que el mundo no existe. Supongamos la pasión. Supongamos la sonrisa de los buenos días. O mejor dejemos de suponer y conspiremos con el universo porque cuando entré a la universidad me dijeron que un buen comunicador no supone. Además, fíjate que entre mis planes contigo no están las suposiciones, sino las acciones.

Comentarios

--Yacarlí Carreño-- ha dicho que…
Ay papá! jajajaja
Está muy fino Mari... pero yo te digo tal cual, deja de suponer y de esperar chica. Pídele tú el número, pídele tú el MSN, te juro que ni alergia te va a dar. Eso lo aprendí el año pasado y fue todo un descubrimiento. Creo que no me ha ido mal jajaja. Y es hasta chévere tener un poco el control... Lo peor que puede pasar es que te digan que no o te dejen esperando, lo cual sólo te anticipa el NEEEEXT y te ahorra angustias posteriores. Vayalo! jajaja
DINOBAT ha dicho que…
Buen blog, estuve un rato leyendo...
Andrea ha dicho que…
Supongamos que todo esto te sucede y... No sabes qué hacer.
¡Genial blog!

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