Chispitas de chocolate


Cuando era una pequeña niña de 6 años me mandaron a describir a mi mamá. Yo lo hice de la siguiente forma:

"Mi mamá es gorda y bajita. Tiene pecas por todos lados y siempre usa la misma ropa"

Mami no usaba siempre la misma ropa, sólo que tenía una chaqueta que me llamaba mucho la atención y creo que no le paraba a sus otros atuendos. Sin embargo, recuerdo que desde niña me gustaban muchísimo sus pecas.

Mientras yo crecía mi deseo por tener pecas también se iba incrementando hasta que por fin el día feliz llegó y empezaron a salir. Unas poquitas en la espalda fueron el punto de partida y luego se extendieron a los hombros, los brazos, la cara, y las últimas me han salido en el pecho. Yo, por supuesto, cada día estoy más fascinada.

Es que, de pana, mis pecas me hacen feliz. Con las primeras jugaba tal y como el "une los puntos", me rayaba los brazos y veía que forma salía. Ahora sólo las veo y me encantan y no me explico como hay gente que lucha por borrárselas, usan concha de nácar, cáscara sagrada y cuánto menjurje encuentran para desaparecerlas porque dicen que son "manchas en la piel".

Para mí las pecas no son manchas, sino punticos de pintura en lienzos privilegiados. O quizás son, como me dijo una vez un señor, una lluvia de maní. O pueden ser gotitas mal paradas de una tacita de café. No, definitivamente la respuesta es ninguna de las anteriores.

Las pecas al ser tan lindas, sexy's y dulces sólo se pueden comparar con una cosa: Chispitas de chocolate. Debe ser por eso que me gustan tanto, porque el chocolate es mi sabor favorito del mundo, junto al café y si le pones un topping de maní, mucho mejor.

Comentarios

Entradas populares