Bodas: 5 cosas que odio.

Soy una doña y veo Discovery Home and Health. Aunque los "Miércoles de belleza" son mis favoritos, también veo los "Martes de Relaciones", donde transmiten todo el día programas de parejas y de bodas. Debo confesar que mis favoritos son los de bodas porque como buena doña, a veces dejo fluir mi Susanita interna.

Podría decir que Disney me hizo daño, que las monjas del colegio me grabaron en la cabeza la idea del matrimonio, que los chick flicks me envenenaron la mente, que fue gracias a una abducción de los extraterrestres, pero no, diré la verdad: Quiero casarme porque creo fielmente en el amor para toda la vida y en el matrimonio como símbolo de ello.

Ahora bien, hay una serie de cosas de las bodas (en todo su proceso) que me parecen terribles y que espero cuando yo me case no sucedan. Acá esas cinco cosas que detesto:

1. Despedida de soltera: El solo nombre me causa repulsión; yo lo llamaría "Me voy a beber con mis amigas porque estoy feliz" y ya. Puedo asistir a una, pero que no sea para mí (mucho menos si tiene un stripper or something... Ew).

2. Marcha Nupcial: No existe canción más pavosa y triste que esa. No me importa lo que representa, ni que haya sido compuesta para una obra de Shakespeare. En serio, no me gusta. Además, soy partidaria de que cada boda debería llevar una canción especial que signifique algo para los novios, no esa terrible melodía.

3. El corneteo post-boda: Es una nichada, punto. ¿Hay necesidad de hacer un alboroto y perturbar la mediana tranquilidad del ambiente tocando cornetas como enfermos? No te me la hay. Para completar, esos sonidos me generan dolor de cabeza. No way.

4. El Vals: Este es un punto difícil para mí, de sentimientos encontrados. Los vals no me gustan, son aburridos y como para actos del colegio; pero sé que a mi padre y a mis tíos les encantaría bailar conmigo. So, esto sólo lo haré, algún día, por amor.

5. Animadores / Banda: Simple, no quiero calarme el día de mi boda a un tipo tratando de animar la rumba diciendo zoquetadas. Tampoco quiero una gente que esté cantando desafinada y que provoque tirarles un zapato. Y de esos hay bastantes. Prefiero algo sencillo, como una miniteca y listo, no se necesita nada más.

Quizás soy muy intolerante, exigente o criticona, llámenlo como quieran; sin embargo, eso no quiere decir que no haya cosas que ame como la entrada de la novia, los votos, los anillos, el "Acepto", el primer baile (no vals), el brindis, compartir con la familia y amigos, la hora loca, étc. Las otras son simples cosas que se estilan y a mí me dan grima. Dicen que "entre gustos y colores..." y yo me quedo con el magenta, como siempre.

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