Nuestra primera hija


Mati, 
Qué predecible tu nombre y qué poco creativa soy, ¿verdad? "Una mata que se llama Matilda". En fin, cualquier cosa era mejor que sólo decirte planta, mata o vegetal, así que Matilda eres y Mati siempre serás.
Nunca pensé que te convertirías en algo tan importante en nuestras vidas. Nunca pensé que el viejo dicho de las doñas "Cántale a las matas para que estén más bonitas" era cierto. Sin embargo, cuando te cantaba y bailaba por toda la casa tus hojitas se veían más rojas y tu tallo más resplandeciente... Cosas de madre, supongo...
Estuviste ahí para ver nuestros triunfos y nuestros fracasos, para darle otro giro a la relación, para darnos una razón más para sonreír al entrar a la cueva. Lo único malo era verte triste y desganada cuando alguno de los dos estaba desanimado, lo bueno es que siempre recuperabas el brillo con el primer rayo de sol.
Ahora que estás ahí, con un par de hojas pendiendo de un débil tallo sólo te quiero decir algo: ¡Vive! Razones te sobran, eres la alegría, la dedicación, las sonrisas. Tú, eres todo, nuestra nuestra primera hija, la que nos enseñó otra arista del amor. Así que Mati, resiste, sé fuerte y por fa, no nos dejes.
*Mari.

(Esto va dedicado a Mati, nuestra plantita de navidad que murió en enero de este año :()

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