A veces


A veces me gusta conversar con el pasado. Nos sentamos y tomamos un café, discutimos sobre lo que estuvo bien, nos reímos con lo que estuvo mejor, él me reprocha lo que estuvo mal y me hace prometer que no lo volveré a hacer. Yo se lo prometo -a veces con los dedos cruzados- y trato de sonreírle. Él sabe que -a veces- le miento.

A veces me gusta conversar con el pasado y le cuento como estoy y él me recuerda como estaba, como quería ser y mis sueños. A veces me siento satisfecha con todo, a veces lloro porque no lo he conseguido, a veces me siento fuerte y me propongo a hacerlo, a veces no.

A veces me gusta conversar con el pasado y me enamoro. Me enamoro de él, y del otro, del que está lejos y del que está cerca. Me enamoro del amor, de lo nuevo y de lo viejo, de lo de siempre y lo de nunca, de los encuentros y de los desencuentros. De lo que pasó y -a veces- de lo que pudo haber pasado.  

A veces me gusta conversar con el pasado, pero sólo a veces, no quiero que se haga una costumbre. 

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