Leyenda

Cuenta la leyenda que huyó, huyo de ellos, de ellas, de sí. Huyó para encontrarse, pero el camino se convirtió en un laberinto. Un laberinto con la salida muy lejos.

Cuenta la leyenda que en su intento por salir tropezó, tropezó y cayó. Por más que quiso, no se levantó. Nunca más se pudo levantar.

Cuenta la leyenda que se resignó, que los intentos fueron en vano, que no lo intentó más.

Cuenta la leyenda que por las noches se le escucha sollozar. No es un llanto desmedido, ni agudo, solo eso, llanto, del que provoca consolar y acobijar.

Cuenta la leyenda que huyó porque pensó que podía ser feliz, pero era solo eso, una leyenda.

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