Recordatorio



Cuando estés temblando de miedo y estés paralizada, escribe. 
Cuando no puedas dejar de morderte el labio, mover el pie derecho y agarrarte el pelo, escribe. 
Cuando vayas por el mundo como un Cariñosito porque estás demasiado feliz, escribe. 
Cuando sientas que todo está en tu contra, escribe. 
Cuando quieras decir algo y no te salgan las palabras, escribe. 
Cuando estés molesta y quieras golpear el escritorio, escribe. 
Cuando no dejes de mirar la hora, escribe. 
Cuando prefieras ver el celular que la computadora, escribe. 
Cuando estés horny, escribe. 
Cuando quieras pelear con tu ego, mejor escribe.

Escribe. Siempre escribe. Para que no te duela la garganta. Para que las palabras no se queden atoradas. Para que por lo menos, aunque esa persona no lo vaya a ver, sientas que lo estás diciendo. Que POR FIN lo estás diciendo. Escribe y déjalo fluir. Escribe para ti, siempre para ti.

Escribe. Escribe mucho. Publícalo en tu blog, o no. Guárdalo y el año siguiente lo lees. Verás que es divertido pensar como 365 días cambian la vida. Y que la vida sigue, porque así tú estés atorada en un momento, el tiempo sigue avanzando.

Escribe, marica. Escribe más. Escribe ya. Escribe. 

(Esto lo escribí hace meses y nunca lo había publicado. Es divertido leerlo y darme cuenta que cambié desde que lo escribí. Recordatorio: debería escribir más seguido).

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