-A veces-



Rendirse -a veces- no es fracasar. Rendirse -a veces- es abrir los ojos un día y decir: "ya no más". Rendirse -a veces- es saber que no puedes estar donde no te conviene, no puedes estar con quién no te conviene, no puedes hacer lo que no te conviene. 

Rendirse -a veces- no es ser cobarde, no. Rendirse -a veces- es dejar de intentar que crezca un Araguaney en los Médanos de Coro (sí, a veces uno es tan terco que cree que puede cambiar lo que en realidad no se puede). Rendirse -a veces- es soltar, soltar lo que no construye, soltar lo que no te aporta, soltar lo que te presiona, soltar lo que te inquieta, soltar, como cuando te quitas el sostén. 

Rendirse -a veces- es entregarse a la vida y dejar que fluya. Rendirse -a veces- es entregarle al universo nuestro destino. Rendirse -a veces- no es renunciar, es saber que hiciste lo posible, pero no funcionó. Rendirse -a veces- no es fracasar. 

Rendirse -a veces- es el primer paso para ser libre.  
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Y a veces, aunque no parezca, aunque la vida esté llena de clichés que dicen que uno tiene que ser persistente, a veces es necesario rendirse. 


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