Sin falta




Todos los días me saluda, sin falta. Tiene una sonrisa adorable, pero realmente lo que me mata es su mirada. Sus ojos son de un común y corriente color café, pero cada vez que se cruzan con los míos, el corazón se me acelera. 

Todos los días me saluda, sin falta. Siempre está bien vestido, de camisa manga larga, pantalón de tela y zapatos bien pulido. Nada fuera de lugar, todo planchado, de punta en blanco como su trabajo lo requiere.

Todos los días me saluda, sin falta. Me da un abrazo fuerte, como si tuviéramos años sin vernos. Huele delicioso, a veces se excede con el perfume, pero no me importa, mientras más perfume, más tiempo se queda su olor en mí. 

Todos los días me saluda, sin falta. No sabe que llevo una cuenta desde la primera vez que lo vi: 1 año, 7 meses y 4 días para ser exacta. No sabe que lo pienso, que me imagino la vida con él. No sabe y no lo sabrá porque soy cobarde y él... es él.

Todos los días me saluda, sin falta. Cuando está solo, cuando está con los amigos y hasta cuando está con su esposa. Siempre me saluda, sin falta. Y yo suspiro, sin falta. 

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