La mujer que te dé la gana de ser


unsplash-logoSydney Rae

Hace un mes y 5 días mi vida empezó a cambiar. ADVERTENCIA: es un cuento largo, así que prepárate para leer. En términos actuales es como si hiciera un storytime en Youtube y durara 20 minutos. ¡SUSTO! (Por cierto, yo veo esos storytimes larguísimos).

En junio/julio del año pasado llegué a la cuenta de Gabriela Bogani, @myhappyallergy, y me encantó su propósito: cambiar la receta médica por recetas que pones en tu plato. Después de haber intentado mil cosas para curarme la dermatitis que me dio desde que llegué a Panamá, sin tener resultados satisfactorios, decidí hacer su plan "resetea tu cuerpo". ¿Cómo es esto? Sencillo: limpias tu cuerpo comiendo sano para determinar cuáles alimentos te caen bien y cuáles no. 

¿Dije sencillo? WRONG! En el reseteo debes dejar de comer prácticamente todo lo que estás acostumbrado a comer: gluten, lácteos, café (!!!), dulces, harinas, cereales, granos (a menos que seas vegetariano o vegano) e incluso algunos vegetales y frutas. A pesar de esto, que me parecía una tortura, lo hice en agosto. Resultado: adiós a la alergia en la piel, adiós a los dolores de cabeza, a la moqueadera 24/7 y de retruque 4 kg menos. ¡Maravilloso! Sin embargo, en septiembre me fui de viaje a reencontrarme con mis mejores amigas y todo el esfuerzo de esos 21 días se fue a la porra. 

Los meses siguientes fueron de descontrol, físico y emocional. Noviembre y un cachito de diciembre trabajé (trabajamos todos en la agencia), literalmente, sin parar. Casi todos los días cenábamos en la oficina y casi siempre terminábamos comiendo algo frito o grasiento. En noviembre también me mudé de apartamento después de 3 años y tuvimos que comprar todo, eso se traduce en estrés. Aparte venía diciembre y eso se traduce a otra navidad sin mi familia, es decir, tristeza al 1000%. En resumen, esos fueron los meses de la hecatombe: se me empezó a caer el pelo en mechones gigantes, me salió acné hasta en la espalda y evidentemente vivía inflada por comer tan mal. 

Cuando ya estuve más estable (léase después de que pasó la locura en la agencia y con la mudanza) comencé a comer mejor, pero igual a veces pedíamos hamburguesas porque era más fácil que cocinar o como me sentía triste me comía un pote de helado yo sola. Me sentía MUY MAL, no sólo física, sino emocionalmente. Sabía que mi vida tenía que cambiar, pero no tenía el valor de empezar el cambio. Empecé a ir a terapia y a tomar las riendas de la situación. 

(Inciso importante: siempre es bueno buscar ayuda profesional. Eso no te hace ser menos que los demás, ni peor persona. Te juro que nadie te va a juzgar y a los que te juzguen los mandas pa' la shit, fren, sin contemplaciones).

Gracias a mi psicóloga me empecé a sentir mejor, pude entender en dónde estaba parada y hacia dónde tenía que caminar (todavía estoy en ese proceso). Digamos que comenzó el empoderamiento y ahí fue cuando me dije a mí misma: "échale pichón de nuevo al reseteo". No sé cómo, ni por qué, pero esta vez sentía que iba a hacerlo mejor, además necesitaba arreglar mi cuerpo, hacerle un mantenimiento, pero que quede bien para siempre. Honestamente, no perdía nada con intentarlo. 

Del 4 al 25 de junio fue el reseteo y:
- No me salí ni un poquitico del plan de alimentación.
- Redescubrí que tengo colon irritable y por eso no puedo comer un montononón de vegetales (incluyendo el aguacate, que me da un dolor de panza terrible).
- Le agarré de nuevo el amor a la cocina.
- He inventado y modificado recetas hasta encontrar el punto perfecto.
- Mi fuerza de voluntad se mantuvo intacta, tanto que le preparaba pizzas a mi esposo y no me provocaban.
- Nunca pasé ni un poquito de hambre.
- Mi pelo, mis uñas y mi piel se ven brillantes. No tengo acné, ni dermatitis y perdí 4.5kg. 

Ahora estoy en el plan "conoce tu cuerpo" que es la segunda parte donde uno reintroduce alimentos. Esta parte es feliz y triste a la vez porque empiezas a comer cosas que extrañabas, pero algunas te caen mal y le tienes que decir adiós. Así voy:
- La papa me traicionó. La como y me da alergia en la piel.
- El pimentón y la berenjena están descartados por migraña, distensión abdominal y gases.
- Solo puedo comer 1/4 de taza de granos para que no me caigan como un yunque.
- Tengo más fuerza de voluntad que antes. (Algo curioso: La gente se asombra porque no como chucherías, bebo alcohol o sucumbo ante la presión social, pero se asombra muchísimo. Me pregunto por qué es tan impresionante).
- La piel, el pelo y las uñas siguen iguales. Tengo días sintiéndome perfecta, durmiendo rico y con mucha energía y he bajado más de peso.

Todo bello, ¡y hay más! Gaby dice que cuando el cuerpo se encuentra en armonía, las energías cambian y empiezan a pasar cosas buenas. Hay gente cero esotérica que no cree en esto, pero yo sí. Me han pasado cosas muy buenas y, aparte de mi experiencia, mi trabajo, mi talento y mis capacidades, se lo atribuyo a mi cambio de energía. Poniéndolo en colores: pasó de ser marrón (el color que menos me gusta en la vida) a ser magenta (¡qué raro!). Después de mucho tiempo siento que estoy en el camino correcto.

¿Cómo sé que este es mi camino? Porque cada día es un reto. Porque me siento presente en el presente. Porque siento que mi energía está muy bien canalizada y sobre todo porque en estos 35 días he cambiado y he crecido más que en toda mi vida. Quizás es que estoy "madurando" o finalmente estoy aprendiendo a confiar en mí, pero les juro que si esta Mari que soy hoy es un reflejo de lo que seré, entonces me siento agradecida porque hoy soy lo que siempre quise ser.


"Believe in yourself and you will be unstoppable"

(Gracias a Gaby por apoyarme en este camino, por enseñarme y sobre todo por inspirarme. Es admirable que siempre nos aliente a ser nuestra mejor versión y que siempre lo logre. Gracias, totales)

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