¿Y el amor propio pa' cuándo?


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Desde pequeña fui muy insegura con mi aspecto. Siempre he pensado que soy “linda”, pero no me creía “suficiente” simplemente porque no soy flaca. ¡Sí! El constructo social de la belleza me tuvo encadenada durante mucho tiempo, más del que quisiera recordar.

En mi adolescencia todos los niños que me gustaron se iban con las flacas. Yo siempre fui la “amiga”, la “pana”, la “cuchi”, la “friendzoneada”. Quizás no fue así siempre, pero una autoestima baja trae consigo ese pensamiento de “nada bueno me pasa”, “él nunca me va a parar”, “yo no soy como las que le gustan” y demás. 

Cuando tenía 17 rebajé muchísimo, por fin fui flaca, pero ese fue el peor momento de mi autoestima, debo confesar. Lástima que en ese momento no me di cuenta que el problema era mi mentalidad y no mi peso, me hubiese ahorrado muchas decepciones, muchos llantos, muchas ganas de salir corriendo y no volver. No importaba mi peso, yo seguía siendo insegura y me buscaba noviecitos que reforzaban eso:


“¿Por qué te vistes así?”

“No puedes usar faldas tan cortas porque te van a ver mucho en la calle”

“Tú crees que eres muy bonita, pero la verdad es que no”

“No te rías así, que no te ves bien”

“Mejor ponte un suéter que esa camisa te queda muy pegada”.

Eso y más escuché de gente que me “quería”. Ojalá pudiera describir lo que sentía cuando el chamo del que estaba “enamorada” me lanzaba toda su porquería. Toqué fondo, lo admito. Sin embargo, un día me levanté y decidí ser otra persona. Con la ayuda de gente que realmente me quería y de mi psicóloga empecé a verme de otra forma, de adentro para afuera y finalmente me quise.

Me quise y me quiero, pero a veces el gusanillo del saboteo me persigue, me entra por el oído y me dice lo que me quiebra, porque nadie sabe mejor cómo quebrarte que tú mismo. Afortunadamente, esa gente que me quiere sigue ahí (y se ha sumado mucha gente más) y entre esa gente que me quiere ESTOY YO. 

Hace poco me dijeron que era “demasiado egocéntrica” porque publico “demasiados selfies” y eso me puso a pensar: 1. ¿Por qué demostrarse amor propio es sinónimo de egocentrismo? 2. ¿Por qué hemos vuelto el quererse algo negativo? 3. ¿Qué tiene de malo echarse flores? Pues, 1. Porque las normas de la sociedad lo establecieron así. 2. Porque mucha gente todavía no entiende o ha experimentado el amor propio. 3. No hay nada malo. PUNTO Y FINAL.

Es necesario aprender a amarnos, dejar los complejos, mirarnos al espejo y sonreír. Sé que amarse es complicado, que comprende muchas cosas, pero pasito a pasito se puede lograr, solo hay que ser constantes. Amarse es cuidarse: cuidar lo que comes, lo que dices, lo que piensas, lo que haces. No es dejar de comer rico, callarse todo, repensar demasiado y abstenerse, es simplemente saber que ESO, lo que sea que haces, construye, te construye. Y día a día seguir construyendo, para ti y por ti

Hoy yo digo: #MeAmo y #SoyElObjetoDeMiAfecto. ¿Y tú? ¿Qué te dices a ti mismo?

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