Reencontrarse




Me llamas tu vida, llámame tu alma;
porque el alma es inmortal, y la vida es un día.
Paul Charles Bourget

Pasan los días. Pasan las horas, los minutos, los segundos. ¿Qué tan loco es pensar que cada segundo estamos cambiando? Nada loco, para mí. Una vez una profesora dijo: “Una persona no pasa dos veces por el mismo río porque el río cambia y uno también”. Y definitivamente he cambiado.

No soy la misma que era hace dos años, ni un año, ni un mes. Ahora soy más consciente de mis decisiones, me doy tiempo para pensar, le doy espacio a mis emociones, veo todo con otros ojos, me conozco mejor, mejoro día a día, confío en la vida y lo más importante confío en mí. 

Mucho ha influido estar en terapia, aprender cosas nuevas y, aunque a la Maried de hace unos meses le suene raro, haber encontrado en el camino a unas personas increíbles y llenas de luz. 

Ellos, mi grupito de atrás / los desadaptados, me ayudan a crecer día a día, me hacen reír y me acompañan. Han roto todos mis esquemas, enseñándome que la amistad y el amor van más allá de lo que conocemos y que una familia se hace cuando las almas se encuentran y conectan sin importar tiempo ni distancia.

Sin duda, en un mes he cambiado. No soy la misma. Soy mucho más feliz desde que los (re)encontré y una parte de mí también se (re)encontró. 

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